Blog

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat.

El chef Josep Quintana apuesta por la experiencia "cercana" en La Mareta

 

fotos-02El cocinero Josep Quintana abrió un nuevo local en Valencia el pasado año, en esta ocasión junto al Mercado de Ruzafa. Su propósito era practicar una cocina de mercado, de proximidad, muy mediterránea, con menú adaptado a lo que encontraba ese día en su visita a los puestos. Me picaba la curiosidad por visitarlo.
La Mareta se encuentra situado en la Plaza Barón de Cortes nº 22. Local pequeño, con 4 o 5 mesas solamente. En esas noches de verano se puede comer o cenar en la calle,  Mesas vestidas con mantel y servilleta de tela, detalle interesante que se está perdiendo en algunos locales.

Restaurante La Mareta. Un local de alta cocina servida con un trato cercano y amigable que hará que te sientas como en casa.

Ofrece una carta sin grandes pretensiones elaborada de forma diaria según los productos frescos de cada momento. Los ingredientes los aporta el Mercado de Ruzafa que garantiza la primera calidad. Sus raciones son elaboradas con una dosis importante de cariño, experiencia y mucha ilusión. En la simplicidad se encuentra la perfección y lo tienen bien aprendido en el interior de las cocinas de La Mareta.

Trabaja con varios menús, uno especial para mediodía y el resto para ambos servicios. En la carta encontramos unos 10 platos aproximadamente, donde tu puedes elegir alguno de ellos para la composición del menú y el resto son a gusto del cocinero. En la siguiente fotos podemos ver esto y sus precios.

El cocinero Josep Quintana, poseedor durante más de 10 años de una Estrella Michelín en Valencia por su trabajo en Torrijos, apuesta en su nueva propuesta culinaria, el Restaurante La Mareta, por una experiencia “cercana” en el barrio de Russafa.

   El chef balear ha presentado su nuevo menú de primavera en un ambiente de reinauguración. Y es que, tras haber lucido una estrella en la Guía Michelin por su trabajo de vanguardia en el antiguo restaurante Torrijos, asegura que ha vuelto a “disfrutar con la cocina”.

Su restaurante La Mareta, con capacidad solo para unos 20 comensales, le ha brindado la oportunidad de “redescubrir su amor por la cocina, un amor que nació en su adolescencia y, lejos de apagarse, parece estar en su mejor momento”, aseguran desde la oficina de prensa del cocinero.

Su oferta se basa en lo que le ofrece el mercado de Ruzafa, que está a sólo unos pocos metros de la puerta de su local, es decir, “un producto de máxima calidad y, por supuesto, un trato de tú a tú con el comensal”.

Completa los datos del localCompleta los datos del local o crea tu APP o Web

Restaurante Habitual en Valencia ubicado en el Mercado de Colón de Valencia

Habitual, en el Mercado de Colón de Valencia. El restaurante está ubicado en un edificio modernista que en 2016 será centenario. El Mercado de Colón es una de las joyas de la ciudad, una construcción emblemática con mucha historia.

Un restaurante en el que la madera sea protagonista, con el fin de crear un ambiente tranquilo, cálido y elegante en el que disfrutar de una carta que se nutre de la tradición. Comida confortable en un espacio confortable.Habitual, en el Mercado de Colón de Valencia (9)

A través del perforado de la fachada de madera lo que se busca es descubrir la cocina de Ricard Camarena. El elemento circular está muy vinculado a la cocina: las ollas, los tapones de corcho, los platos, los vasos o el gorro del chef son elementos redondos. El círculo es un homogeneiza todo lo que es la cocina.Habitual, en el Mercado de Colón de Valencia (3)

Un menú diseñado para la ocasión por Ricard Camarena: Mozarella rellena de esgarraet con alioli suave gratinado; Ensaladilla de confit de pato, manzana verde y mostaza; Berenjena asada a la llama con salda holandesa templada y piñones; Pieza de vaca estofada al jugo de jerez, patata chafada y cebolla a la llama y de postre, bola crujiente rellena de ligero chocolate blanco y bizcocho al vapor de chocolate. Todos los platos fueron maridados con vinos de las bodegas Vicente Gandía: Sandara Mojito, Ostras Pedrín blanco, Uva Pirata Tinto y Cava de Vicente Gandía.Habitual, en el Mercado de Colón de Valencia (16)

 

Iglesia de los Santos Juanes de Valencia

800px-Santosjuanes3Edificio considerado como Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1947, la Real Parroquia de los Santos Juanes, popularmente conocida como Iglesia de San Juan del Mercado (por su ubicación junto al Mercado Central y la Lonja de la Seda) fue construida con un claro estilo gótico, en 1240, sobre una mezquita. Ha sufrido muchas remodelaciones y añadidos durante el paso de los años, destacando la reedificación a causa de sendos incendios en los siglos XIV y XVI, la reforma del exterior en 1700 y los añadidos barrocos de los siglos XVII y XVIII. Varios reyes han visitado esta iglesia a lo largo de los siglos, recibiendo el título de Real de la mano de Isabel II en 1858, tras una visita. Otros reyes ilustres en visitarla fueron Carlos III (1706), los reyes de Sicilia (1823) e Isabel de Borbón (1902). Elementos a destacar de este emblemático edificio son los restos de la estructura gótica, como la nave y el gran óculo cegado a modo de rosetón (O de Sant Joan). Así como también la torre del reloj, la veleta conocida como el pájaro de San Juan y la escultura central, junto al Mercado Central, Virgen del Rosario realizada por Jacopo Bertesi.

La Real Parroquia de los Santos Juanes, también conocida como iglesia de San Juan del Mercado (Església de Sant Joan del Mercat, en valenciano), es una iglesia situada en la ciudad de Valencia, frente a la Lonja de la Seda, y al lado del Mercado Central, construida encima de la antigua mezquita en 1240.

La iglesia se titula Real, desde 1858, por decreto de Isabel II que la visitó el 2 de junio del mismo año, como antes hicieron el archiduque Carlos, en 1706, y los reyes de Sicilia, Francisco y su esposa en 1823. Más adelante, en 1902, lo hizo la Infanta Isabel de Borbón, ex Princesa de Asturias.

Está catalogada como Monumento Histórico Artístico Nacional desde el 21 de febrero de 1947.

De origen gótico, fue reedificada en los siglos XIV y XVI a causa de los incendios. Será en el siglo XVII y comienzos del siglo XVIII cuando finalmente adquirirá su aspecto definitivo, con una fisonomía barroca. De su antigua estructura gótica aún queda la nave y el gran óculo cegado, conocido como la O de Sant Joan, que fue concebido como un gran rosetón en la fachada de los pies. Su exterior se reformó en 1700.

De la fachada que da a la plaza del Mercado destaca la escultura central de la Virgen del Rosario, obra de Jacopo Bertesi. Sobre ella se encuentra la torre del reloj, flanqueada por los dos Santos Juanes y la veleta dispuesta en lo alto de la fachada, conocida como el pájaro de San Juan (pardal de Sant Joan en valenciano).

Antonio Palomino dejó una huella notable en Valencia. Fue este edificio precisamente el motivo de su llegada a Valencia en 1697. El clero de la parroquia había encargado una nueva decoración después de los incendios sufridos por el edificio. Carlos II envió a su pintor, quien corroboró la impresión de los capellanes, vio el gran espacio que se ponía en sus manos y aceptó el reto. Se eliminó lo hecho y pintó el presbiterio y todas las bóvedas de la iglesia en los últimos años del siglo XVII.

El 19 de julio de 1936, durante la guerra civil, fue pasto de las llamas y sus huellas aún perduran.

Historia

Tiene su origen en una antigua mezquita convertida en ermita, un caso similar al de otras muchas parroquias de la ciudad. La antigua ermita fue levantada antes de 1240 sobre la mezquita. Estaba situada extramuros de la ciudad árabe, cerca de las puertas de Bab al-Qaysariya y de la Culebra, cuando se construyó la muralla cristiana quedó incluida ya dentro de Valencia.

Los Santos Juanes era un claro ejemplo de parroquia gótica, con una estructura característica de la arquitectura valenciana de la época, una gran nave con capillas en los contrafuertes.

En el siglo XIV, un incendio obligó a reconstruirla toda, replicando el mismo estilo original. En el templo nuevamente reerigido, predicó San Vicente Ferrer y allí ofreció su primer sermón en el día de San Juan Bautista. Otra personalidad relacionada con la parroquia fue el Papa, Alejandro VI, Rodrigo Borja.

En 1592, un nuevo incendio obligó a reparar el presbiterio, esta reparación fue dirigida por, entonces virrey de Valencia y arzobispo, el patriarca de Antioquía, San Juan de Ribera.

El templo conservó su nave gótica y la rehecha cabecera barroca, con un nuevo retablo, una obra de “arquitectura retablera” y de escultura que constaba de más de tres mil figuras, realizadas por el escultor zaragozano Juan Miguel Orliens, y el dorador Luis Campos. Se colocaron los restos de varios mártires, como San Lorenzo y San Pedro, y reliquias “ex vestimentis” de San Juan Bautista. En julio de 1936, sufrió un infausto asalto ignífero.

A mitad del siglo XVII, se añadió al templo la Capilla de la Comunión, utilizando los terrenos ocupados por unas casas contiguas que fueron derribadas.

Entre 1693 y 1702 se realizó la última reforma importante que dio a la parroquia su silente fisonomía actual.

Rasgos arquitectónicos

Exterior

En la fachada principal que recae al final de la Avenida del Barón de Cárcer, conocida popularmente como del Oeste tenemos una puerta bajo un gran óculo de piedra. Éste, posiblemente es de origen medieval, siempre se ha mantenido cegado, destaca por la enorme magnitud de su perímetro. Podemos ver en la misma fachada un águila alegórica del Evangelista, y el Cordero del Bautista.

En la parte recayente al Mercado Central se introdujeron una serie de ventanas rectangulares en la parte superior, quedando también incluida la portada lateral, pero esta remodelación también quedó inconclusa y no se llegaron a cegar todas las antiguas ventanas góticas, gracias a lo que hoy día se pueden contemplar como vestigio de la primitiva obra.

En el otro lateral, el que forma ángulo con la Capilla de la Comunión, en la plaza de la Comunión de San Juan, junto a la puerta de entrada se mantienen dos arcos góticos rehundidos en el muro.

La cabecera de la iglesia, que forma como una pequeña plaza con el Mercado Central y la Lonja de la Seda, es fruto del trabajo de los genoveses Giacomo Bertesi y Antonio Aliprandi, y de Bernardo Pons. Es, sin duda, la parte más impresionante del exterior del templo. A esta fachada se le añadió una plataforma elevada, a modo de tribuna. Se abrieron unas pequeñas habitaciones abajo, conocidas como “covachuelas o casillas de San Juan”, y se instalaron tiendas de cosas usadas, chatarra o simplemente como prolongaciones del mercado. Arriba, se colocaron las estatuas de San Francisco de Borja con la corona de su ducado, San Juan Bautista, San Luis Bertrán y San Juan el Evangelista (de izquierda a derecha), estas esculturas fueron realizadas por Leonardo Julio Capuz y Felipe del Corral. El remate de la fachada consta de un campanil triangular, con el reloj y tres balcones de forja, flanqueados por columnas salomónicas. El campanil está rematado por las estatuas de San Vicente Mártir, San Vicente Ferrer y San Lorenzo Mártir, en el centro sobre una pirámide con una esfera descansa un águila, con un tintero en el pico simbolizando al Evangelista que hace las veces de veleta y es conocida como el “Pardalot de Sant Joan” (El pájaro de San Juan). En el centro bajo un tejadillo de piedra se sitúa una imagen de la Virgen del Rosario, flanqueándola dos estatuas de los titulares de la Parroquia.

Interior

Ya en el interior, la bóveda fue decorada por el artista Palomino, pintor de cámara del rey Carlos II. Palomino pintó al fresco toda la bóveda, entregándola el día de San Juan de 1701.

Los frescos representan: la Gloria de la Santísima Trinidad, el Libro de los Siete Sellos con el Cordero, la Inmaculada con la Luna en los pies, los Santos titulares, los coros de las Vírgenes, los Patriarcas, los Doctores y los Ángeles, santos del Apocalipsis, la lucha de San Miguel con Lucifer y los demonios; y en lugar destacado, San Vicente Ferrer.

En otros lugares del templo aparecen los Apóstoles sentados sobre tronos y nubes,además unas representaciones de la Humildad, la Verdad, la Paz y de San Judas Tadeo.

Luis López (hijo de Vicente López), realizó una restauración de los frescos en 1861. Hoy en día las pinturas se hallan en estado lastimoso, ya que fueron quemadas o ennegrecidas por el humo en los incendios de 1936, si bien se está trabajando en su recuperación desde hace décadas.

El actual retablo mayor es de la iglesia de Betolaza en Álava. Consta de dos cuerpos en madera policromada y dorada, en la hornacina central está la imagen de la Inmaculada y a ambos lados, San Pedro y San Pablo. El remate superior es una imagen de Cristo en la Cruz. A ambos lados del retablo, San Juan Bautista y San Juan Evangelista, titulares del templo, obra de Octavio Vicent.